miércoles, 16 de noviembre de 2016

FRASES A EVITAR

Ante la situación de aparición del cáncer, lo más importante es llevar el día a día con la máxima naturalidad posible. No debemos alargar la angustia en el tiempo ni vivir en tensión ante esta enfermedad. Lo aconsejable es aprender a vivir con ella sin que  afecte de una forma exagerada en nuestro día a día.  Como ya sabemos, actualmente el cáncer pasa a convertirse en muchos de los casos, en una enfermedad crónica y por tanto debemos aprender a incluirlo en nuestra rutina con naturalidad ya que probablemente tengamos que convivir con él durante mucho tiempo.

A continuación, se nombrarán algunas situaciones o comentarios que es mejor evitar ante los pacientes con cáncer, ya que no son cómodos ni muchas veces adecuados cuando nos dirigimos a ellos. En la mayoría de los casos, intentamos ayudar con nuestras palabras y a veces no lo hacemos de la mejor de las maneras; el hecho de no padecer esta temida enfermedad, muchas veces nos hace que seamos incapaces de ponernos en su lugar y podemos encontrarnos en la situación de generar momentos incomodos; tanto para el enfermo como para nosotros. Por ello vamos a reflexionar sobre algunos temas que son complicados de tratar en algunos casos.


1.     Mirar a la persona que padece cáncer con PENA. Cambiar de actitud con las personas que padecen una enfermedad como lo es el cáncer es muchas veces inevitable. Pero genera mucha inseguridad y miedo en quien lo recibe. No debemos cambiar de conducta con estas personas por compasión, ni con sus familiares más cercanos. Ellos saben por lo que están pasando y lo último que necesitan es sentir la debilidad y el miedo de cerca. Estamos ante una enfermedad grave pero no incurable. Estos pacientes y sus familiares lo pasarán mal debido a ello, pero esto no significa que se hayan convertido en más débiles. Bastante tienen con la situación que genera la enfermedad en casa, como para que cuando salen fuera e intentan desconectar de ello, se les mire o se les trate diferente por este motivo.  

2.     Evita utilizar la palabra CÁNCER. Es importante evitar ciertas expresiones en el día a día. Para hablar de la enfermedad muchas veces es preferible utilizar otros términos como pueden ser tumor, enfermedad…
En muchos casos será el paciente quien elija el término que quiere utilizar para hablar del tema. Sería conveniente adaptarnos al grado de aceptación y relación que adopte el enfermo con su enfermedad. Evitando, si es necesario, algunos términos que pueden ser más fuertes.

3.     No decir: “Tranquilo, no pasa nada”
Es una frase muy común que se utiliza para intentar tranquilizar a quien padece la enfermedad. En el caso de un diagnóstico de cáncer no debemos decir estas palabras, pues es un uno de los momentos más duros de la enfermedad, en los que la incertidumbre ante el futuro y el miedo son los protagonistas. Por ello es importante no relativizar y dejar al paciente asimilar y procesar la información que ha recibido. El momento de canalizar los sentimientos es importante para la posterior aceptación de la enfermedad, aun así es completamente normal que experimenten sentimientos como miedo, rabia, inseguridad…

4.     “Tienes que tener una actitud positiva para curarte”. Aunque está demostrada la fuerza del positivismo, no deberíamos presionar al paciente con este tipo de comentarios, ya que muchas veces genera una presión psicológica en ellos que no son capaces de aguantar durante mucho tiempo seguido. El hecho de intentar ser fuertes por imposición y obligación, les genera una inseguridad que en ocasiones les supera. Además muchas veces serán necesarios momentos de debilidad y tranquilidad para poder asimilar las novedades y circunstancias que se aproximan. Los momentos de recaída son aceptables e indispensables para ir superando las fases de la enfermedad hasta llegar a la aceptación.

5.     “En el cáncer, ya se sabe…” Nunca debemos dar por supuesto ningún resultado ni generalizar con esta enfermedad. En primer lugar porque es una enfermedad que muchas veces no se puede prever como va a evolucionar realmente, además de que cada paciente y cada persona son un mundo. Diciendo esta frase, estás suponiendo, que la enfermedad va a ir mal. Siguen siendo muchas las personas que continúan viendo el cáncer como una enfermedad terminal e incurable y esto es un grave error, pues ahora mismo hay muchos avances que pueden ayudar a cambiar la evolución y el pronóstico de la enfermedad.

Nunca debemos olvidar la autonomía del paciente en estas situaciones, ya que aunque estén enfermos, ellos siguen teniendo el derecho y la capacidad de decidir que quieren y como quieren ser tratados en estos momentos tan difíciles por los que pueden estar pasando. Es primordial, por tanto NO comparar al enfermo con otras situaciones de la misma patología, pues no debemos generalizar en estos casos, pues podemos generar expectativas que sean falsas extrapoladas a la situación real de nuestro paciente.  Algo principal es escuchar a los pacientes y sus familiares para intentar ayudar dentro de lo posible sin generar momentos incómodos, dándonos cuenta de hasta que punto se puede hablar de la enfermedad con los pacientes sin provocar sentimientos de angustia en ellos sin quererlo.


Hay que recordar día a día el valor del silencio y la compañía en momentos difíciles como pueden ser los vividos tras el diagnóstico y la lucha contra el cáncer, por ello hay que tener en cuenta y medir las palabras que se utilizan al hablar con quien más lo está sufriendo. No por más hablar ayudas más o das más compañía y cariño, muchas veces se valora con mayor intensidad los momentos de silencio y acompañamiento.


"No abras los labios si no estás seguro de que lo que vas a decir es más hermoso que el silencio" 

jueves, 20 de octubre de 2016

CUIDAR AL CUIDADOR

Muchas veces no somos conscientes de la carga emocional, psicológica y física que puede llegar a tener el cuidador principal de un paciente con cáncer. Normalmente todos nos centramos en el enfermo en sí, sin darnos cuenta de la importancia y la necesidad que tienen también los cuidadores de nuestra atención.

Ellos son los que SIEMPRE están ahí, pase lo que pase, tienen la mejor de sus sonrisas y la mejor de las soluciones posibles en momentos catastróficos. En ocasiones, llegan a límites en los que no se permiten un descanso, se desviven por el familiar querido, sacan tiempo de donde sea para sacar todo adelante. NUNCA se rinden.

Pero este nivel de exigencia y atención, poco a poco va consumiendo al cuidador. Si no prestamos atención a estas personas también, con el tiempo la situación les desborda. El cáncer se convierte muchas veces en un largo periodo de tiempo en el que la enfermedad se hace larga y pesada tanto para el paciente como para todos los que están a su alrededor, por lo que el ritmo de vida estresante de un cuidador, no puede mantenerse en el tiempo de forma exagerada.
Ellos también necesitan descansar, que se les pregunte que prefieren cada día, cariño y atención, saber que tienen un apoyo en el que refugiarse cuando todo se pueda torcer, o simplemente un día en el que se sientan más débiles.

No pueden sacar fuerzas día tras día, durante tiempo indefinido, escondiendo sus necesidades y priorizando las del enfermo. Todos sabemos que es necesario atender al paciente, pero debemos darnos cuenta de las necesidades de la persona que adquiera el cargo de cuidador principal cuando tenemos una patología como lo puede ser el cáncer.


Si no se tiene esto en cuenta, con el tiempo el cuidador irá decayendo tanto emocionalmente como físicamente, desembocando la situación en el llamado SINDROME DEL CUIDADOR.


Algunos de los síntomas que presentan son: labilidad emocional, depresión, trastornos del sueño, aislamiento social…
Antes de que la situación desemboque en esto, todos los que estamos alrededor, debemos ayudar y colaborar en todo lo posible, manteniendo la independencia tanto del enfermo como del cuidador y evitando que éste último consuma todo su tiempo en la enfermedad y el enfermo.
Algunos consejos para sobrellevar esta situación son:
-       Reflexionar y darse cuenta de que es necesarios llevar una vida propia.
-       Delegar algunas responsabilidades en otras personas del circulo cercano
-       Informarse de ayudas sociales si fuese necesario
-       Comunicar a la familia los sentimientos y necesidades en todo momentos
-       Mantener las actividades que siempre le han gustado y relajado
-       Dejar un tiempo programado a la semana para desconectar y no tener responsabilidades
-       Aprender a decir NO y ESPERA siempre que sean peticiones no urgentes
-       Fomentar la autonomía
-       Realizar ejercicio moderado con frecuencia

Todo esto ayudará a mantener la autonomía necesaria en el cuidador y le proporcionará mas seguridad, tranquilidad y fuerza para seguir llevando la situación con la mayor naturalidad posible y permitirá que no se agote su vitalidad. Si conseguimos evitar el estrés que estas personas pueden llegar a acumular, la situación será mucho mas llevadera y fácil para todos.




“No olvides cuidarla, por si mañana en vez de verla, te toca imaginarla” Gabriel García MArquez

domingo, 9 de octubre de 2016

Carta de una cuidadora

Hoy os presento el testimonio de una cuidadora. 
Muchas veces olvidamos el papel del cuidador en esta enfermedad, sin darnos cuenta de la importancia que tienen para que todo vaya lo mejor posible y lo imprescindibles que son día a día tanto para el enfermo como para la familia en general.  
Gracias a todos los cuidadores y cuidadoras que día a día se desviven para sacar la mejor de sus sonrisas, aunque muchas veces por dentro estén rotos. Y recordad todos, que nunca debemos olvidar ni dejar de CUIDAR AL CUIDADOR!

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“El día que nos diagnosticaron el cáncer en nuestra familia, supe que todo para nosotros había cambiado, existía un antes y un después.
Teníamos que luchar juntos para superar esta enfermedad, así seríamos más fuertes;  cada uno de nosotros tendría que asumir diferentes responsabilidades que nos reforzasen en esta etapa desconocida.
Hubiese deseado ser la enferma, pero la realidad era otra y nada de estas cosas se pueden cambiar.
Yo sería la cuidadora principal, la pareja que debía estar siempre a su lado, apoyándonos y sobreponiéndonos en los momentos que se esperaban difíciles. Debía de ser muy fuerte, concentrar todas mis energías en esta batalla contra el cáncer.

Mis prioridades cambiaban y debía adaptarme rápidamente. Mis capacidades debían orientarse en busca de nuevos objetivos.

Nuestro entorno se fue acomodando a las circunstancias, la angustia de los primeros  días se transformó en serenidad para tomar decisiones que ayudasen a canalizar los momentos más difíciles.

Conforme van pasando los días, se supera la quimio, la radio, las intervenciones y vamos manteniendo una actitud positiva ante la enfermedad.

Intento controlar y canalizar la energía de mi mente y mi cuerpo para ser la persona que puede responder a las circunstancias de esta difícil etapa de nuestras vidas. Me esfuerzo por transmitir apoyo, serenidad, disponibilidad, entrega, compañía, soluciones y cariño.

Esta es una etapa de mi vida en la que por dar todo lo que tengo, me siento llena. De mi debilidad surge una fuerza para seguir luchando… ¡Hoy soy más fuerte! “



“La peor parte del cáncer es lo que le hace a tus seres queridos”